domingo, 2 de noviembre de 2014

el VIH es un motivo para vivir

hace algún tiempo, algo de 8 años mas o menos, decidí hacerle batalla a una de las enfermedades mas terribles que puede adquirir el ser humano. y no es terrible solo por la forma de como se presenta el proceso de la enfermedad sino de como uno inicia ese recorrido hacia el final. cuando me entere de mi diagnostico solo tenia dos únicas opciones, la primera permitir que la depresión me consuma y de a poco dejarme ir, y seguir con la misma vida y no cambiar nada, solo creer que voy a morir sin que me importara  mi futuro. esa primera opción sin duda es dejarse morir. y tenia otra opción, una segunda, algo positivo, cargar a mi diagnostico en hombros y hacerle frente y luchar por mis ideales. 


mientras el medico me hablaba yo quería salir corriendo, huir de mi destino, borrar mi pasado o nunca haberme hecho el examen, pero no corrí, me quede sentado escuchando las palabras del doctor que por más suave que era el tono de su voz, cada palabra que decía dolía, dolía al alma.

Desde entonces mi vida cambio. Todas las cosas comenzaron a tener sentido, las mañanas, los días, mi familia, mis amigos, casi todo tenía sentido, menos mi vida. Me sentía solo, sin nadie, sin ayuda, sin un soporte que esté a mi lado. Solo pensaba en que iba a morir, en que el resto de los días de mi vida solo sería infeliz y burlado por los demás que no solo iba a dolor el ser gay, eso no sería tan doloroso ni me daría mucha vergüenza de admitirlo, es que nada duele más, en esta sociedad, que el ser VIH positivo   . 
Desde ese día ya no podría ser yo mismo. Por las noches siempre terminaba imaginando como seria mis últimos días, me veía como en las noticias, como esas personas cadavéricas hablando apenas arrepintiéndose por sus malos comportamientos quejándose de sus heridas y de sus mala suerte. Es que a mis dieciocho años estaba empezando a vivir, a conocer la vida, a querer enamorarme, a volverme caprichoso, malcriado y rebelde, a salir a fiestas, a conocer amigos, a fumar, a tomar cerveza y vodka y sobre todo estaba iniciando a estudiar una carrera en la universidad donde aprendía todo lo antes mencionado. Pero de la nada un resultado nublo toda mi vida.  Y entonces sentí que el mundo que tenía a mis pies se venía encima de mí y mi pequeño mundo se destrozó.

Pero había que seguir, mis padres y mis hermanos me enseñaron con hechos, con actos, que si sufría una caída había que levantarse y continuar,  levantar la frente y nunca darse por vencido que el único autorizado en quitarnos la vida, es Dios, no nosotros. Así que como todo un caballero, asumí mi primera derrota y emprendí mi siguiente lucha. Hay que vivir me dije, tengo muchas más razones para hacerlo, mi juventud fue una de las razones más importantes para seguir, estaba comenzando a vivir y no hubiese sido justo privarme de las oportunidades de la vida, de sus emociones, de sus alegrías y de esas tristezas que nos fortalecen. Así que prometí demostrarme lo fuerte que soy, sabía que no iba a ser fácil, me iba a costar muchas lágrimas, muchas penas, muchos fracasos. Pero acá sigo haciéndole frente al enemigo, viviendo por la razón más importante, no dejarme vencer y menos ahora que tengo la suficiente fuerza para luchar. 


por eso cada mañaname me siento muy afortunado al darme cuenta que estoy bien,"sano" que aun tengo muchas fuerzas para seguir agradeciendo a Dios y a mi familia, a ellos por darme esa fuerza extra que me dan para seguir luchando, batallando contra mis defectos y esos demonios, que a uno le es aveces difícil de controlar.

el VIH para mi es un buen motivo para seguir viviendo.

C D 4

la primera vez que le presté importancia a las células CD4, fue a los 17 años cuando me diagnosticaron el VIH. Desde entonces y hasta hora,...