martes, 11 de agosto de 2009

NO ME GUSTAN LAS PASTILLAS


Cada día me automotivo para no caer en depresión, las cosas en la vida no siempre son como deberían de ser.
uno no ha pedido nacer, uno no eligió tener el sexo que lleva, uno no decidió tener el VIH, pero las cosas son así y hay que seguir viviendo.

Por algún motivo llegué hasta donde estoy, antes de esto la adolescencia me golpeó más que a cualquier otro chico, mis papás se separaron,iba descubriendo que me atraían los chicos y esas cosas me hundieron en depresión, me volví rebelde, cruel con los demás y conmigo mismo, me inicié sexualmente por puro desconocimiento, después de eso siempre me embargaba la sensación de culpa, me sentía sucio, lloraba mucho a solas, me entristecía lo que había hecho, si pudiera contar las tantas veces que intenté suicidarme por puro temor a ser homosexual.

Todo eso me trajo hasta aquí, porque inconscientemente yo lo he buscado. 

Por fin a tanta espera, nos entregarán los resultados del examen de CD4 y la carga viral, pero ya había entrado en tratamiento antirretroviral, así que sólo importaba como información. 480 de CD4 era un buen número - dijo el doctor. Aunque lo ideal es llegar a mil y bajar a cero la carga viral para lograr ser indetectable. Es bueno iniciar el tratamiento con un CD4 alto, para nunca llegar a hacer el proceso de SIDA. Uno puede vivir con el virus del VIH muchos años, toda su vida y nunca dar cabida a las enfermedades oportunistas, pero siempre y cuando se lleva una vida sana y tomando las medicinas adecuadas.

Todo chévere con eso, pero lo que estaban haciendo las pastillas en mi sistema, con mi cuerpo, me provocaba no seguir tomándolas. Al inicio solo el imaginar que tomaría ocho pastillas diarias por el resto de mi vida, me provocaban náuseas y ganas de huir.
Aunque el doctor me consolaba diciéndome que si en un año el tratamiento inicial se adapta a mi organismo, la dosis se reducirá a sólo dos pastillas diarias, pero para que eso suceda, hay que esperar un largo tiempo.

Por ahora queda se fuerte, porque sé que mi salud depende mucho de esas pastillas, hay que seguir siendo fuerte mientras se pueda.

C D 4

la primera vez que le presté importancia a las células CD4, fue a los 17 años cuando me diagnosticaron el VIH. Desde entonces y hasta hora,...