viernes, 18 de septiembre de 2009

DIOS. NO NOS MATES . . . !


estoy escribriendo ahora, porque necesito pedirles ayuda. quiero que me den motivos para no temerle a la muerte. para no llorar cada vez que lo mencione, como lo estoy haciendo ahora.

yo busco esos motivos a diario. pero todo me lleva a lo mismo. a tenerle un pánico incontrolable.

si yo voy primero, se que causaré mucho dolor en mi familia.
y si desgraciadamente uno de ellos me adelanta, yo no sabre que hacer.

siempre digo, que sí existe Dios. nunca lo he negado; pero también les pongo en claro que no creo en el. creo en mis hermanos, en mis padres; y si por decir todas estas absrudas palabras, el creador se molesta conmigo y por castigo me lleve a algun ser querido. ahi sí, no lo dudaré y con todas mis fuerzas le desmostraré mi odio.

yo sé que DIOS EXISTE. sé que por el respiramos, que por el tenemos los árboles y todas las cosas bonitas y maravillosas que hay en la naturaleza. pero porqué no tienes que matar?

martes, 15 de septiembre de 2009

NO ES MI CULPA . TODAVÍA ME GUSTA

El sábado pretendía escribir algo. Lo que sea. Pero simplemente en este estado, la cabeza lo único que puede crear son frases tristes y dolorosas.

Deseaba contarles que iba a dejar el tratamiento. Solo por un único día. Todo el domingo. Porque ese día, tuve que rendir examen de admisión en la UNAP, para ver si puedo entrar a estudiar medicina.

Pues fue así. No tome todo el día las pastillas. Sentado en una carpeta en el colegio sagrado corazón entre tantos jóvenes luchando por una vagante de la universidad. Me sentía con vida, y de rato en rato importante. Por un momento extrañe mis medicamentos y por otro ni los recordaba.

Salí del examen y de regreso a casa, cómo deseaba no volver a ver a esas pastillitas de quienes depende mi vida. Pero tengo que seguir tomándolos por el resto de los días que aun me quedan. Me metí a la red y me puse a leer los blogs que mas sigo; y así pretendí pasar todo el día. Hasta que sonó el teléfono a eso de las cuatro de la tarde; en casa estaba solo, mis ángeles habían salido a pasear un rato, así que fui hasta la sala y conteste el teléfono.

Yo: alo… buenas tardes…

A4: hola . . . esta K . . . ?

Al instante reconocí esa voz. No lo había escuchado por muchos días, por meses diría yo. No directamente, pero sí en mis sueños, todas las noches.

Yo: hola a4… cómo estas. . . qué dice la universidad.

A4: ahí… yo no llamo para hablar de eso. Si no para hablar de nosotros, mi vida… no nos vemos hace mucho… Desde ese día que me pediste tiempo para pensar en nuestra relación… Faltando tan solo dos meses para cumplir un año… No me llamas… Nada...Dime que te hecho...? para que no me quieras ver… Porque yo te extraño…

Escuchar esas palabras me puso nervioso, más que dar un examen de admisión. No sabía que decir. Quizás, seguir con la mentira de que nos demos un tiempo, porque estoy confundido o tal vez decir que ya no me gusta, cuando no es cierto.

Yo: a4… acabo de dar un examen, y estoy nervioso, lo último que quiero es responder mas preguntas… no me hiciste nada… yo soy el que esta confundido… discúlpame… pero todavía quiero un poquito más de tiempo...

A4: cuánto más… extraño que me beses… que vayas a mi casa y estemos juntos toda la tarde… y que repitamos la canción “en el muelle de san blas” esa música que te gusta… Mientras te echas en mi pecho… alucinando en tener nuestra propia familia… Extraño ir al cine contigo y muchas cosas…

Yo: uffff. . . yo también extraño todo eso que dices… pero hay algo que me impide estar contigo…

A4: qué es mi vida… dímelo… yo te voy a entender… y si es acerca de mi… yo puedo cambiar… solo porque te quiero de regreso conmigo…

Yo: no a4… (Y me pongo a llorar. Odio las mentiras. Pero en este caso. La mentira nos salva de muchos sinsabores en la vida. Nos protege) no… no es nada contra ti… ya te dije… soy yo el que esta confundido… que no puede con esta relación… siento que es mucho para mi… que a las justas puedo conmigo… no tengo tiempo para nadie mas a4. (Sigo llorando. Como una magdalena cursi)

A4: no te entiendo… me decías que me quieres… que te mueres por mí… y me sales con esto. Acaso ya no te gusto?

Yo: por ahora no pretendo que me entiendas… alguna vez lo harás… sí, decía que me gustas mucho… me sigues gustando… pero no puedo estar contigo…

Después de un rato de charla, donde yo seguía llorando, vino la mejor o peor sorpresa, no lo se.

A4: estoy a una cuadra de tu casa… voy para que me digas mirándome a los ojos que ya no quieres estar conmigo...

No me dio tiempo de responder. Porque cortó la llamada. En ese poco tiempo pensé en muchas cosas, es que si yo digo que quiero seguir con todo esto, es posible que me vuelva a proponer que hagamos el amor, nunca lo hemos hecho, porque algo en mi interior me decía que no lo hagamos; el 26 de este mes, el día de mi cumpleaños, cumplimos un año y un mes de estar saliendo; pero nunca paso de besos. Si regresamos, me va volver a besar, y yo no quiero besar a nadie, me va volver a tocar, y yo me siento asqueroso; a pesar de que los médicos me dicen que una persona portadora del VIH puede tener relaciones sexuales normal, como cualquier otro ser humano, per o siempre y cuando use el CONDON. Pero yo no quiero hacer correr el riesgo a nadie, me sentiría peor. Quiero sufrir yo solo, porque quizás me lo merezca, y no matar a otro ser humano que ama la vida. Tampoco deseo confesarle que tengo VIH, no es que tema al rechazo, si no, a que me tenga asco y me odie de por vida.


Escucho que tocan la puerta. Salgo limpiando mis ojos que aun tenían lágrimas. Abro la puerta, emocionado pero infeliz. Estaba ahí. Mirándome atentamente. Me abrazo fuerte, yo deseaba que no me suelte, pero con mucha pena me tuve salir de sus brazos.

Ya los dos sentados en la sala, sin saber que decir, solo nos cogíamos de las manos. No me pregunto nada, ni yo afirme ni negué nada. Solo nos abrazamos. Y con esos abrazos nos aceptamos de nuevo. Regresamos. Pero me asusta. No se que hacer. Definitivamente no se que hacer.

C D 4

la primera vez que le presté importancia a las células CD4, fue a los 17 años cuando me diagnosticaron el VIH. Desde entonces y hasta hora,...